trilladas y vírgenes

jueves, enero 22, 2009

Anoche me desperté a las 5 de la mañana con una lapicera molestándome en la espalda. Hacía calor, mucho. Igual pensaba que la gente que se queja del calor porteño en enero debería aprenderse algunos chistes, o escuchar los acertijos de Continental o las adivinanzas de Paenza, o mirar más noticieros, así tiene otros temas de conversación. Después pensé en como debe ser estar en Gaza ahora, después en el desayuno, en las pastillas de hierro, después en vos y en el viaje de mañana. Me dolía mucho la cabeza entonces me acosté mirando para arriba como me había recomendado mi médica que es tan linda y perfeccionista y me puse la almohada así, tipo cervical rest. Y entonces de nuevo parecía que estaba en un cajón, y empecé a pensar en la muerte. Y después pensé que cuantas cosas puede uno pensar en tan poco tiempo pero en seguida me vino así como un gran peso, que me asfixiaba, que está latente escondido detrás del optimismo de principio de año. Ayer repasé mi currículum y me di cuenta que, a pesar de que trabajo hace alrededor de 7 años, nunca busqué trabajo. Siempre me fueron cayendo ofertas que acepté gustosa. Y ahora este febrero que me persigue ya me clavó los colmillos en el cuello y yo tengo muchas ganas y sé que puedo pero nada. Y yo no quiero estar sin hacer nada. Estar sin nada puede ser un infierno en pausa, que es el peor de los infiernos. Es un circo deprimente de verano en un pueblo del sur de Buenos Aires. Es la gelatina sin sabor de la angustia congelada. Y ahora pienso que no es el calor lo que me provoca este insomnio pegoteado, es esta enorme y minúscula sensación de adultez. Este sentirse sola frente al mundo.

12 tuvieron algo que decir:

Matías F. dijo...

Hoy pensaba en eso. El verano termina pareciendo un período de tiempo "en pausa". La nada... parece mucho mejor desearla que tenerla.

Mónika kon K dijo...

Mi Male,

Te leo y siento ke estoy junto a vos...
...ke fortuna ke la vida se vaya dando así,
al natural, komo el kalor del verano,
ke lo imagino a pesar de la distancia, en tus palabras
lo siento también sobre mi espalda y komo juego de sombras en mi kara...

Ese sentirse sola...ke vos mencionás en el "fade out" de tu posteo...me rekordó ke kontigo también me konektó en la literatura.

Clarice Lispector me deja saborear lo dulce de la soledad y me lo devoro en una de mis kanciones...
ke algún día kantaremos y kompartiremos empijamadas y llenas de inspiración.

Mucho amor desde Méxiko!,

Moni :)

tam dijo...

hola, un gusto, muy lindo tu hogar virtual, a veces esos momentos de soledad traen consigo aprendizajes profuntos, digo a veces,..habria q buscar la forma de convertirlos siempre en aprendizaje, o por que no, en ocio, hace muy muy bien a la salud,
saludos

macanudas* dijo...

me pondría en comentarista de los que escribís, y te contaría de las autoexigencias... y te juro que entiendo lo que es el trabajo y cómo nos genera nuestro ánimo.

pero no.

escribís tan lindo male.. que tengo ganas de leerte pensando en cómo podés unir las palabras. así, como si estuvieran atadas con un hilito invisible.

Blue dijo...

Nena, sos pura poesía.

Loca_Sola dijo...

me encantó el post.
sobre todo lo de la adultez y la sensación de estar solo frente al mundo.

guchi dijo...

male no es tan malo después de todo estar sin hacer nada ya que como ves tenés tiempo para pensar en cosas que de otro modo no pensás...
y también es un aprendizaje estar solo y no hacer nada, aprender a estar con uno mismo tranquilo y en paz...obviamente que no es bueno que sea eterno pero son siempre enriquecedores los cortes con la rutina...

ánimos querida!
beso grande
Guchi

malena dijo...

Puede ser, Matías F., el verano puede ser como la metáfora de la vida, entretenida, pero con un halo de angustia, porque conocemos su fin.

Moni, ¿Clarice Lispector? ¡Qué casualidad! Acabo de comprarme un libro de ella, "La araña" o "la lámpara". ¿Recomendás alguno en especial?

tam: bienvenida, y gracias. sí, "el sufrimiento genera crecimiento", decía sábato. Pero se le olvidó decir todo lo demás que genera al viejo.

Jaja, macanudas, ¿sabés que ese es un dilema que a veces tengo a comentar? ¿comentamos sobre el contenido o la forma? Creo que en el contenido estamos muy sintonizadas, y agradezco sus palabras sobre la forma.

malena dijo...

Blue, qué sorpresa, yo pienso que cada vez soy menos poesía.

Loca Sola, gracias loquita, justo ese final era lo que me tenía más dudosa.

Gracias por los ánimos, Guchi, veremos. Es que también está lo cotidiano y mundano: hay que comer. Jaja.

Estrella dijo...

Más allá de lo formal, que siempre me gusta, este texto tiene mucha potencia. Imaginemos por un minuto una vida sin insomnios pegoteados... no daríamos nunca el paso siguiente. Una cierta incomodidad, el miedo, la desazón nos obligan a salir del piloto automático y a marcar el rumbo, más allá de la vida misma, que siempre nos atraviesa.

En cuanto a la soledad: se es solo, ya lo dijeron los poetas. A pesar de las palabras.
Beso!

Paula Dananfer dijo...

Me gustó este recorrido insomne por los callejones mentales.

Crisálida dijo...

Elijo forma:
"Estar sin nada puede ser un infierno en pausa, que es el peor de los infiernos. Es un circo deprimente de verano en un pueblo del sur de Buenos Aires. Es la gelatina sin sabor de la angustia congelada."
GE-NIAL.
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